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Oxígeno y CO₂

¿Sabías que respirar no tiene que ver solo con el oxígeno?

La mayoría de las personas cree que el oxígeno es el factor clave de la respiración y la salud. El oxígeno es esencial, pero el dióxido de carbono (CO₂) tiene un papel igual de importante en la eficiencia con la que funciona nuestro cuerpo.

En terapia respiratoria hablamos a menudo de capnia, es decir, del nivel de dióxido de carbono presente en la sangre. Mantener niveles sanos de CO₂ es fundamental para un buen aporte de oxígeno, la regulación del sistema nervioso, la función cardiovascular y el bienestar general.

Cuando respiramos de más de forma habitual (demasiado aire o demasiado rápido), tendemos a eliminar cantidades excesivas de CO₂. Esto puede llevar a un estado llamado hipocapnia (niveles bajos de CO₂), que puede contribuir a síntomas como:

  • Falta de aire
  • Ansiedad y estrés
  • Mareos
  • Cansancio
  • Menor concentración
  • Mayor tensión muscular

Al contrario de lo que se cree, respirar más no siempre es mejor.

Aprender a respirar de forma eficiente puede ayudar a recuperar una tolerancia sana al CO₂, mejorar el uso del oxígeno a nivel celular, favorecer el equilibrio del sistema nervioso y aumentar la resiliencia frente al estrés.

Respirar no consiste solo en hacer entrar oxígeno: se trata de crear el equilibrio adecuado entre oxígeno y dióxido de carbono, para que el cuerpo funcione de forma óptima.

La calidad de nuestra respiración influye en la calidad de nuestra salud.

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